Introducción al concepto de la angustia: de Bach a Kierkegaard (I)
El espíritu, soñando, proyecta su propia realidad, pero esta realidad es la nada… En el estado de vigilia aparece la diferencia entre yo mismo y todo lo demás mío; al dormirse, esa diferencia queda suspendida; y soñando, se convierte en una sugerencia de la nada (El concepto de angustia, Sören Kierkegaard, 1844). Partiendo de mi octogésima lectura de Kierkegaard, os pongo fragmentos de una particular investigación que he ido realizando a lo largo del curso.Contempla la obra de Dios: ¿Quién puede enderezar lo que él ha torcido?, así es como en el Eclesiastés se nos indica la relación del cristianismo con el arte. En el presente trabajo, vamos a trabajar el concepto de angustia que el eje del cristianismo y de cómo es tratada en la obra de Bach. Este músico y compositor alemán que escribió muchas obras de claro contenido cristiano, pero sin embargo otras son consideradas obras sin contenido cristiano erróneamente no tiene porque tener un mensaje directamente bíblico, o tiene que expresar la experiencia de vida y fe del artista.
Es la “caída” tal y como expresa Kierkegaard, la que introduce la “angustia” en el hombre. La angustia será ese medio de salvación que conducirá a la fe, a la verdad que todos confesamos buscar como sentido único de nuestra existencia que, a la par, es engendrada por el horror de la nada, por la impaciencia, por el vértigo. Veremos cómo es interiorizada esta culpa, mediante la angustia, en Bach.
Gott ist mein König
En la época de Bach no era frecuente la publicación de música impresa. En la cantata que nos ocupa, “Gott ist mein König” (número 71, no ordenada cronológicamente), compuesta junto con otras cantatas religiosas entre 1704 y 1744, sí se publicó en vida del autor. Esta obra es el resultado de ciertas disputas con un consejo parroquial, muy puritano, sobre la parte que la música debía prevalecer en los servicios a
El compositor así pues declara que su música ha de ser exactamente “una música religiosa lo más ligada posible y dedicada por entero a la gloria de Dios”, siendo así un sistematizador infatigable, llevando hasta casi lo extremo la perturbación humana a la perfección de Dios. Su música eclesiástica (la fuga en todos los tonos mayor y menor, la investigación de las peripecias de un simple tema, adecuado a los recursos fugados y canónicos, y el concienzudo estudio de las técnicas del teclado), que aunque no pretendía reemplazar las demás obras litúrgicas, si quería encontrar el modelo de culto de todo el año.
Cantata funeraria
Curiosamente Bach designó con el nombre de Cantata sólo aquellas obras escritas para un único solista vocal. Las escritas para dos voces llevan generalmente el título de Dialogus y las que tienen más voces, Concerto o Motetto. Los historiadores y editores unificaron posteriormente estos títulos bajo el término genérico de Cantata
Cantatas
Sus primeras cantatas siguen los modelos establecidos por sus precedesores. En la cantata funeraria Gottes Zeit (Actus Tragicus, nº106) en el que no divide formalmente sus secciones ni emplea el estilo reiterativo y de aria. A partir de 1712, sus obras contienen una intensidad introspectiva y subjetiva, donde aparecen algunas innovaciones estilísticas. Tenemos el caso de Komm du süsse Todestunde (nº161) relata su ferviente deseo de morir por los sufrimientos de Cristo (a través de la cita que hace el órgano de la coral de
La cantata dominaba en Bach, en su último periodo, fuere poesía incidental o un incidente bíblico. Su estilo virtuosista fue pronunciado después de 1730, compone cantatas para un solista, para soprano, para contralto, etc. Las cantatas escritas antes de su llegaba a Leipzig eran místicas y angustiosamente subjetivas. En cambio, su obra posterior, se centrará en su reflexión personal sobre la liturgia, destacando un estilo intensamente imaginativo y equilibrado por el sentido de la idoneidad ritual.
Las últimas cantatas están encuadradas generalmente entre una fantasía coral inicial, en alguna de sus múltiples formas, y una simple armonización a cuatro partes, del coral al final. Este mismo deseo de idoneidad impregna la obra orgánica de Bach, como en Orgelbüchlein, esto culminaba su proyecto de crear preludios corales para todos los servicios del año, aunque no fue completado. En sus años en Leipzig acentúa su devoción cristiana y los fundamentos del dogma, en su serie de 18 corales, en las que da dos clases de tratamiento, que corresponden a los catecismos más largo y más corto de la iglesia luterana y los rodea de una profusión de materiales temáticos, ilustrativos que nunca escapan del control del compositor.
| DOGMA Y SALVACIÓN CRISTIANA |
Las cantatas fueron compuestas para el servicio divino relacionado con las lecturas bíblicas y se dirigía a la comunidad de su momento. Lo extraordinario de la música de Bach es que va más allá de las fronteras religiosas o ideológicas. Ella anuncia la gloria del creador pero también habla de la fragilidad de la angustia existencial, de la muerte y la esperanza. Llama a la reflexión sobre los grandes temas del hombre. Como escribió Helmuth Rilling: "La música de Iglesia de Bach no es ningún cómodo almohadón para descansar". Es una música para la "recreación del espíritu" según el propio Bach. El incentivo para un nuevo orden de reflexión sobre Dios y sobre el hombre y un estímulo para nuestra propia comprensión.
Los estudios han establecido un claro calendario litúrgico siguiendo la denominación usada en la época de Bach, y que todavía se emplea en el culto luterano. Este no difiere mucho de la nomenclatura de la iglesia católica, aunque a veces pueden producirse confusiones. Sabemos que el año litúrgico sigue la vida de Cristo y comienza no con año nuevo, sino con el primer domingo de Adviento (del latín Adventus); esto es, con el primero de los cuatro domingos anteriores a Navidad (Natividad) que preparan la venida de Cristo. Comenzando con este día, el año puede ser dividido en 4 períodos: el primero centrado alrededor de Navidad, el segundo que lleva hacia Pascua; el tercero que va hasta Pentecostés y el cuarto que comprende el resto del año y que en época de Bach se denominaba el período después de Trinidad (Domingo siguiente a Pentecostés).
Con las cantatas se establece el calendario litúrgico, se indican los domingos precisos para los cuales las obras fueron compuestas. Generalmente, existen dos y tres cantatas distintas para un mismo domingo, escritas por el compositor en distintas épocas de creación. En domingos especiales, como Pentecostés o Trinidad, aparecen cuatro o cinco obras diferentes, y en otros sólo una. Por ejemplo, el Domingo Nº 27 después de Trinidad suele darse cada once o más años en el calendario litúrgico. Por esta razón, Bach escribió una sola cantata para este domingo, que es una de las más hermosas,
También aparecen verdaderas sorpresas.
Nos encontramos con varios domingos para los cuales Bach no escribió ninguna cantata. Y esto se debe a las reglas devocionales de la época del compositor, particularmente en Leipzig. Por ejemplo, los períodos de Adviento y Cuaresma, eran considerados de penitencia y recogimiento, y en los servicios de los domingos "no se ejecutaba ninguna música", según una crónica; sólo el órgano "se podía tocar durante los cuatro domingos de Adviento", pero durante
El drama de la contemplación
Al igual que Schütz, Bach describió la expresión directa de su propia de y devoción. En
El misticismo, la riqueza de emoción y la sorprendente belleza de esquema y melodía en la música de Bach, en sus mejores momentos, son una interminable maravilla. Como cualquier otro artista prolífico, Bach no estaba siempre inspirado pero, una cantidad muy notable de su obra, tiene una gracia y belleza arrebatadoras, a la vez que un poder romántico de expresión que jamás han sido superados por ningún otro compositor, ni aún aquellos en cuyos trabajos estas cualidades se observan con más frecuencia.
Kierkegaard proponía ir más allá de una subjetividad pura, se refiere más bien a una verdad tan vívida que es necesariamente vivida. La verdad nace del interior por eso es que verdad, autenticidad y pasión van tan relacionadas y el mismo Sören llega al extremo de decir que: “La fe es un milagro; sin embargo, nadie está excluido, porque aquello en que toda vida humana halla unidad es la pasión y la fe es una pasión”.












